De fin de curso…

Hoy me despido de una gran generación y me refiero no solo a los que les dí clases este semestre sino también a los que hoy se gradúan que fueron mis primeros alumnos. Esto no pretende ser una despedida, aunque lo parezca. Es curiosa la contradicción que planteo hoy en esta entrada de mi blog. Contradicción porque las despedida suele ser tristes, pero hoy estamos celebrando que damos un paso mas en nuestras vidas (unos pasan de semestre y otros terminan la carrera), y las celebraciones suelen ser motivo de alegría. El mundo tiene estos engaños. Un cosa puede ser otra y al revés. Un abrecartas puede se un puñal. Un beso puede ser una puñalada de amor, un amor de mentira. El mundo en el que nos movemos a diario oscila entre la realidad y la fantasía, la realidad que supone el día a día, con sus clases y sus exámenes, y la fantasía que supone soñar con el futuro que nos espera. Y muchas veces es difícil vivir en la realidad cuando la fantasía es mucho más llevadera.

En fin, lo que les voy decir no es nada nuevo sino que les quiero pasar unas frases ya dichas que en algún momento he leído. Uno de los fragmentos es algo que debe seguir siendo una obligación en nosotros, y es de un profesor de principios del siglo XX. El profesor y escritor argentino Enrique de Vedia, de quien tal vez ustedes –y con toda razón- no hayan oído hablar. Al despedir a sus alumnos que terminaban el ciclo les dejó estas palabras:
“Jóvenes alumnos: Escuchad esta palabra, guardadla en vuestros corazones sanos; haced de ella la ley de vuestra vida, y marcharéis sin tropiezos a vuestra estrella: esa palabra es ¡estudiad!”.
Toda la vida, estudien, aprendan, y háganlo con amor, en ese permanente camino de educarse en donde siempre creí, cuando empecé a dar clase, que los alumnos pudieron haber aprendido algo a través de mí, pero donde yo he aprendido y seguiré aprendiendo mucho gracias a mis alumnos. Prometo por lo tanto a ustedes, que voy a seguir estudiando.
El segundo texto habla sobre la búsqueda, la búsqueda del camino, y es de una novela que muchos de ustedes seguro han leído, o por lo menos visto en el cine: “Como agua para chocolate” de la mexicana Laura Esquivel. En un difícil momento, la protagonista parece haber perdido el rumbo en su existencia. Y otro de los personajes le dice:
“Todos nacemos con una caja de cerillos en nuestro interior, pero no podemos encender solos los cerillos, necesitamos, de oxígeno y la luz de una vela. Sólo que en este caso de nuestra propia caja, el oxígeno tiene que provenir, por ejemplo, del aliento de la persona amada, y la vela puede ser cualquier tipo de alimento, música, caricia, palabra o sonido que haga disparar el detonador y así encender uno de los cerillos. Por un momento nos sentiremos deslumbrados por una intensa emoción. Cada persona tiene que descubrir cuáles son sus detonadores para poder vivir, pues la combustión que se produce al encenderse uno de ellos, uno de esos cerillos, es lo que nutre de energía el alma”.

Por último solo me queda pedirles que luchen por encontrar el rumbo que alguien llama vocación. Pero sobre todo, nunca pierdan la esperanza si no lo encuentran tan fácilmente. No es simple encontrar los propios detonadores. Busquen, porque en algún momento se va a producir la combustión. Es el momento en que alcanzarán la auto convicción de estar en el buen camino.
Como dijo el poeta Walt Whitman al final de su “Canto de mí mismo”:
“No te desalientes si no me encontraras
Si me perdieras en un lugar, búscame en otro
En algún lugar te espero”

Gracias.

Les dejo el vídeo que pase ayer (20 de mayo) en link por si quieren descargarlo en diferentes formatos (iPod, TV, iPhone). Por ahora solo esta en miniatura, en unas cuantas horas estará disponible en gran formato. Lo actualizo aqui y les aviso en Twitter @arkasmi

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Y no me despido, ya que por aquí nos veremos y leemos, así que simplemente les digo

Hasta Mañana…

De Estadisticas

Les paso un video con datos interesante elaborado por tres de mis alumnos de la clase de IC (Inteligencia Competitiva) de la UP (Universidad Panamericana)

Hasta Mañana…