Nos cuesta la comunicación

 

 

 

 

 

 

 

Nos cuesta, nos cuesta mucho, demasiado, decir ciertas palabras y no acompañarlas de muletillas, condicionantes, excepciones y cláusulas que desvirtúan ese impúdico y sano acto de valentía.
Sucede que todo está controlado hasta que llega la Navidad. Estas fechas predisponen para la lágrima, desarman barreras y te colocan frente al televisor donde siempre ponen una película de Meg Ryan y al final te acaba convenciendo, antes de que se operara y se pareciera a un chino estreñido, que algo para recordar no está tan mal y que para verla con una mantita, en un sofá y con cierta compañía es hasta buena.
Nos cuesta decir lo que sentimos, insisto, mucho. Aprovechamos estas fechas para ampararnos en que son días propicios y lo ponemos en Christmas, mensajes de buenos deseos por whatsapp y en proposiciones indecentes escondidas en el envoltorio de un mazapán.

Quiero a mucha gente que nunca sabrá que la quiero, amo, echo de menos o pienso. Soy así de tarado, como muchos de ustedes que mueven la cabeza de arriba a abajo a estas palabras y se dicen por dentro un “otra vez tiene razón este atractivo escritor”.
Uno de mis propósitos de este nuevo año es decir las cosas más directamente, o mejor aún, a demostrarlas.
No quiero que nadie se quede con la duda. Incluso a los que me caigan mal se lo haré saber. Los que lean mi libro y no les guste estarán dentro de este selecto grupo, si se da el caso de que no guste (cosa que veo complicada).

Amar suena fuerte, querer también pero menos. Desear suena bien salvo que se lo digas a gente que no conoces y piense que eres un perturbado mental de esos que llevan gabardina y enseñan su interior a niñas en los parques.
Apreciar es más usado, pero no me gusta. Tener aprecio se me antoja escaso. Creo que se pueden apreciar cosas, por lo tanto no es aplicable solamente a humanos o seres vivos, y si se puede equiparar cosas y vidas no me interesa. No, no me gusta apreciar. Si lo digo que se sepa que lo hago con conocimiento de causa.
Amar y querer depende de estados de ánimo y de periodos vitales y de idiomas. También del tiempo y de las necesidades. Son sentimientos que parecen sinceros pero no lo son del todo porque requieren correspondencia, hasta cierto punto, para ser plenos y si no la hay son mutables en otros sentimientos menos bonitos.

Hasta Mañana!

Todo es relativo!

04-esmalte-glitter-matte-yes-love-verde-aguaAntes quisiera hacer algunas aclaraciones respecto del título: ciertamente no me resulta muy satisfactorio porque la palabra relativismo me hace pensar en relatividad, que a su vez me hace pensar en la teoría física desarrollada a principios del siglo XX por el simpático científico judío alemán Albert Einstein, quien además es ateo, religioso, rebelde, dogmático, genio y estúpido, pésimo alumno premiado con honores, hombre de familia y mujeriego, modesto y soberbio, al menos según las conclusiones que se pueden sacar al leer las frases que se le adjudican en Facebook y algunas partes de su biografía… De hecho parece ser que Albert Einstein, Bob Marley y Steve Jobs fueron los que dijeron todo lo que pudo ser dicho respecto de todas las cosas. Superadas estas asociaciones erróneas termino por descubrir que relativismo es un concepto que propone que cada ser tiene su verdad, de manera tal que la verdad no existe ni importa y por supuesto éste que es un blog comprometido con la nada, no podía privarse de profundizar allí donde no hay profundidad alguna.

Caí en la tentación de engancharme en una “discusión” que ya había tenido, aunque con otros interlocutores. Digo “caí en la tentación” porque es esa clase de tema que jamás se puede desarrollar bien si el ambiente no es propicio, (y no lo era) y si los interlocutores no son propensos a ser persuadidos (y no eran propensos)

Vivimos en tiempos en los que parece ser todo relativo y en el que todas las verdades parecen estar sujetas a caprichos personales, de manera tal que ya siquiera podemos hablar de qué es y no verdadero, sino de puntos de vista, de discursos, de posibilidades y de múltiples realidades, entre tantas otras inconsistentes y adocenadas teorías. Para todos aquellos que hayan sido seducidos por estas ideas que parecen ser creadas, poseídas y comerciadas por intelectuales de nuestro tiempo, tengo una noticia: oficiando como un “don nadie”, como diría mi primo Juan, voy a revelar algunas verdades absolutas e indiscutibles que desmienten o no este concepto de: TODO ES RELATIVO.

La revelación que voy a hacer es gratuita y más allá de Tu género, edad, nacionalidad y/o credo, se cumplirá de igual modo en todos los lectores. Mi revelación es la siguiente: TU EN ALGÚN MOMENTO TE VAS A MORIR. Ahí tiene una verdad absoluta e indiscutible y tal como prometí se cumplirá, y así como expuse esa verdad respecto de su persona, puedo exponer muchas otras verdades sin siquiera saber quién es el lector que posa su mirada en este escrito en este momento. Aun así puedo confirmar que te encuentras con vida, y no solo eso, sino que además sabes leer.

Evidentemente que lo anterior también… si… también es relativo… porque para algunos la muerte es el paso a otro mundo y para otros es el paso a la reencarnación a otra cosa… por decir un par de ideas… por lo que en realidad no estarías muerto sino reencarnado.. no se… habría que preguntarles a ellos que piensan…

Lo que si es que a veces me encantaría saber, dentro de lo relativo que pueda ser, como me ven a mi algunas personas, sin que eso tenga que ver en como me veo yo que al final es lo que termina siendo la verdad para mi… me ayudaría a entender un montón de cosas y a dejar de ser tan tarado… es como mi teoría de los colores… lo que para mi es azul por que lo asocie a lo me me dijeron que era azul en la cabeza de otro puede ser lo que para mi me dijeron que era verde… incluso viéndola de frente a través de un espejo estaríamos observando cosas diferentes.
Hasta mañana!