Momentos: sincronizandome con itunes!

Dice la leyenda que si abres iTunes y metes los dedos en un enchufe te sincronizas con la casa, lo leí en un periodico de estos que te regalan en el semaforo, y les creí.
Las cosas ocurren como ocurren, si ocurren de otra manera, también ocurren como ocurren… pero de otra manera.
En el momento de pensarlo, sincronizaba el iPod conmigo mismo, esa es la verdad.

Tras dos minutos de desrazonamiento, abrí iTunes famoso y me acerqué al enchufe más cercano (bajo la mesa tengo una regleta con diez que se conecta a otra de ocho y ésta, a uno de los dos que hay en una pared) y metí los dedos: índice y corazón de la mano derecha. La casa encontró un nuevo dispositivo compatible, humano, versión 4.4, instalando, el dispositivo está listo para usarse… y empezó la sincronización, no lo desconecte!, de yo con mi casa, mientras un agradable cosquilleo me recorría el cuerpo desde la punta de los dedos hasta la punta el centro justo del entrecejo.

Noté como entraba en mi interior el refri y el microondas, es lo que había marcado de la cocina? el sofá, la tele, una silla, una lámpara, siete libros, un bote de limpia cristales… juraría que no marqué ciertas cosas …una guitarra, la cama entera, un armario, varias camisas, algunos pantalones, un par de calcetines, unos calzoncillos… a ver si estará activado el autorrellenar aleatorio …una bicicleta, un cactus… la taza del rey de la porcelana, medio rollo de papel higiénico, una botella de jabón, tres cervezas de litro, un cajón vacío y la tabla de planchar… espacio insuficiente para guardar más.

Y de vuelta de mi, hacia la casa, el colon, cinco uñas… dos de las manos y tres de los pies, sin orden ni concierto …una ceja, una fosa nasal… la que tengo siempre despejada, mierda! …la vesícula, dos orejas… cualquiera diría que tengo más …una rodilla, el fémur derecho, un gemelo y la cena de la última noche… pura papilla, con sus jugos gástricos incluidos.

Estuve dos horas con los dedos metidos en el enchufe!!! El dichoso iTunes se trabo, supongo que por sobrecarga en la red, no dejaba expulsarme, tenía todos los músculos entumecidos, pero si lo hacía, corría el riesgo de perder algún dato, pierdo aquellito y qué? la estéreosterona se me convierte en monosterona? A las dos horas, el sudor que me caía de estar en cuclillas provocó un cortocircuito y el chispazo me lanzó contra la pared desconectándome definitivamente, claro que también, dejó la casa a oscuras y solo fue hasta el día siguiente en que me dí cuenta de que la puerta de salida a la calle había desaparecido pérdida de datos catastrófica y aquí sigo, encerrado sin poder salir a ver si alguien va a pensar que invento las cosas que me pasan…

Hasta Mañana!