El acordeón no publicado… La Ilusión

Esta columna la había escrito para el periódico El Heraldo de México pero preferí no publicarla pero se las comparto por aquí.

Bienvenido al Acordeón de @arkasmi el día de hoy hablaremos sobre La Ilusión
1.¿Qué es? Es el resultado de la combinación de poca claridad perceptiva y un estado emocional intenso.
2.El término ilusión se refiere a una percepción o interpretación errónea de un estímulo externo real.
3.Unos ejemplos simples de las ilusiones podrían ser, el ver la forma de una cara en una piedra donde sólo hay una piedra o interpretar una sombra oscura como si fuera una persona.
4.Más allá de las ilusiones meramente ópticas la ilusión es una esperanza que no tiene fundamentos.
5.Se trata de un concepto netamente relacionado del sueño, la fantasía y a la esperanza con las emociones, sensaciones y pensamientos que guardamos en nuestro interior
6.Ciertamente tiene que ver con un “engaño”, por supuesto no es una connotación negativa necesariamente, sino en cambio es una idea irreal o distorsión de la percepción de los sentidos. De ahí expresiones como “hacerse ilusiones” o “ser iluso”.
7.La ilusión también tiene que ver con los pensamientos positivos o favorables de las personas teniendo sentimientos optimistas o buenas expectativas respecto a algún hecho en particular.
8.La ilusión tiene que ver con la alegría y felicidad que manifiestan nuestros sentimientos acerca de la esperanza de que algo que deseamos se cumpla.
9.Todas las personas nacemos con la ilusión, si bien algunas la tienen más que otros, se trata de una característica que todos poseemos y es posible dar cuenta de ella desde pequeños en conductas naturales como el entusiasmo, el ánimo, el sueño, la intención de crear proyectos, nuestra sensibilidad y el deseo.
10.Podríamos decir que se trata de un sentimiento que forma parte de nuestro comportamiento cotidiano puesto que al sentir ilusiones estamos incorporando inmediatamente los pensamientos, sentimientos y actitudes de nuestro ser.

Creo que la ilusión encaminada a algo positivo y teniendo en claro lo que es, una ilusión, puede ser una actitud de vida. La ciencia ha demostrado que se trata de un concepto que además de nacer con él, los seres humanos somos capaces de cambiar y cultivar las ilusiones y motivarte a avanzar para cumplir objetivos y volver esas ilusiones una realidad.
Hasta Mañana!

Las palabras se gastan.

palabras gastadas, levantarse, armandokassian.comTengo la sensación de que, a veces, la palabras se gastan con el uso. Con el mal uso, quizá sería más exacto. Hace poco estuve como invitado en un evento de jóvenes emprendedores. Buena gente. Personas con toda la vida y toda las ganas del mundo por delante. Se organizan, usan las redes para trazar la alianzas y sacar adelante sus proyectos. Me llamaron para hablar de mi experiencia personal en el mundo de las empresas. Entonces pensé que lo mejor sería ser muy sincero, nada convencional y lo menos épico posible. Una actitud que no cotiza demasiado en este mundillo, donde se premia a los iluminados, los hombres y mujeres hechos a sí mismos (otro concepto gastado) y los powerpoints motivacionales y muy impactantes (que también los hago). Les dije, solo para empezar, que la palabra emprendedor me parece gastada, que habría que inventar otra o quizá no inventar nada y volver al clásico “buscarse la vida”, como ha sido siempre. El lenguaje se gasta cuando se encierra sobre él la sombra de la manipulación interesada. Nuestro sistema actual es muy hábil para esas cosas. Cuando los políticos se llenan la boca con lo de los jóvenes emprendedores, algo huele mal. “Lo primero que tendrían que hacer es no penalizar y quitar los impuestos para crear una empresa en este país. Este es uno de los lugares más caros para hacerlo”. (Aquí hubo aplausos, la espina está clavada y duele). Les seguí hablando de mi realidad, de los miles de jóvenes como ellos que han tenido que irse del país porque esto es un agobio, de lo complicado que supone, la mayoría de veces, seguir en pie, buscar oportunidades e intentar ganar algo digno. Y más ahora. Puestos hablar de la maldita crisis actual, les pregunté qué habían aprendido y cómo iban a aplicarlo. “El mundo que conocíamos y sufríamos se está desmoronando. Nosotros vamos a construir el nuevo y sería bueno que nos pudiéramos sentir más orgullosos. Que las empresas tuvieran una conciencia ética digna, compatible con su ambición. Que la codicia no lo justificara todo y que la justicia social no fuera una rareza en nuestros ideales”. No me chiflaron, por lo que deduzco que no lo vieron mal.

Hasta Mañana!