Dentro de un radio de 3 metros cudrados

el_mundo_esta_en_mis_manos_by_alucard4-d36mrbwLa semana pasada, con mis alumnos de maestría, discutíamos acaloradamente (para darle un poco de emoción a esto… tampoco fue tan acalorada…) el objetivo de la ONU de reducir en el año 2020 (cada año lo extienden más) el hambre en el mundo, y el enojo que provocaba que casi ningún país llegará a cumplir su compromiso del 0,7% o que el presupuesto militar de 2 países podría destinarse a terminar con el hambre en el mundo en menos de 3 meses. En plena discusión se me ocurrió hacerles la siguiente pregunta: “viendo que les preocupa tanto el hambre en el mundo, querría saber quién de ustedes ha llevado una bolsa con comida a algún banco de alimentos (o similar) en México?”. La sorpresa fue mayúscula al comprobar que ninguna de las personas levantó la mano. La conclusión es demoledora! Nos encanta solucionar el mundo, proponer ideas para que otros las lleven a cabo, quejarnos de quien hace que o deja de hacer que (me super incluyo), pero al final, lo único que cuenta, es lo que cada uno de nosotros puede modestamente hacer para ayudar. Los grandes y elocuentes discursos son bonitos (a quien no le gusta una buena platica de TED), pero poco efectivos. Nosotros controlamos solamente los 3 metros de circunferencia que nos rodean, lo que decimos, lo que hacemos, eso sí depende de nosotros, ahí sí que podemos influir, y no en lo que hacen los demás. Por coherencia, deberíamos asegurarnos de que lo que hacemos en nuestros 3 m, lo que sí depende de nosotros, lo hacemos en coherencia con lo que creemos que es correcto. Como decía Gandhi, “debemos convertirnos en el cambio que queremos ver en el mundo”, o como decía la Madre Teresa de Calcuta, “toda la calle estaría más limpia si cada uno se encargara de limpiar el espacio delante de su puerta”.

Sumado a esto leí hace poco un frase muy usada pero que cabe muy bien aquí… “La única vida que tiene sentido es una vida con sentido, y la vida cobra todo su sentido cuando la enfocamos a ayudar a los demás.” y porque en ayudar a los demás????…. Estamos programados así, nos guste o no. Si no estas de acuerdo, te propongo el siguiente experimento: la próxima vez que te cruces con una viejita por la calle, tírala al suelo. Cuando esté tirada en la calle, analiza como te sientes! Es imposible que ningún ser humano se sienta bien en estas circunstancias. Somos así, en lo más profundo de nuestra naturaleza humana llevamos grabada la necesidad de ayudar a los demás. Cuando le hacemos un favor a alguien nos sentimos bien, irremediablemente bien; sin embargo, cuando le hacemos una mala jugada a alguien, aunque no queramos dar esa imagen, todos sabemos que en el fondo nos sentimos mal.

Estamos en este mundo para ayudarnos, para hacernos la vida más agradable unos a otros. Algunas personas tienen la fortuna de tener trabajo, de estar sanos, de disfrutar de amistades que les quieren, de tener seres queridos cerca que les cuidan y les ayudan en las épocas difíciles. Sin embargo, en este mundo tan injusto que hemos hecho entre todos hay muchas personas que no tienen amigos, ni familiares, ni seres queridos que les cuiden, las hay que no tienen trabajo y están viviendo auténticos dramas, otras tienen que dormir en la calle, otras no disfrutan de ningún tipo de comodidad ni de lujo, y lo más penoso es que la inmensa mayoría de ellas no merecen estar viviendo estas situaciones. Debe ser muy duro sufrir por no poder dar de comer a tus hijos, levantarse cada mañana sin saber donde comerás o dormirás, saber que no tienes trabajo y que difícilmente lo tendrás algún día, saber que estas abandonado,  sentir que no hay ningún ser  humano en este mundo al que le importes. Los que no estamos en esta situación no podemos pasar indiferentes ante ese dolor, aunque cada día más nos estamos acostumbrando. No podemos acostumbrarnos. Todos tenemos el deber de ayudarnos en la medida de nuestras posibilidades, eso sí entra dentro de nuestros 3 metro. Si queremos un mundo mejor, que lo queremos, tenemos que empezar por provocarlo nosotros. Ayudar al que más lo necesita es lo más grande que un ser humano puede hacer por otro. Por justicia. Por ser humano y no animal.

Y aqui otro discurso bonito… que esta dentro de mis metros cuadrados que controlo yo…
Hasta mañana!

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