Recuerdos… Memoria…!

Caray, es lo que más me angústia de estar con vida: poder llegar a perder los recuerdos. Toda la vida almacenando datos, aprendiendo y acumulando conocimientos para que de repente, un chispazo te deje el disco duro inservible. No hay copia de seguridad de tus cosas colgadas en la nube que puedas recuperar.

El primer disco —long play— que me compré fue “black and white” de Michael Jackson tras tontear mucho con los singles (por aquello de que todas las canciones de un disco grande no son buenas). Aquello marcaría la música que aún hoy, sigue gustándome. Lo compré unas semanas después de ver a Michael Jackson por televisión en la última actuación que haría en México, antes de morir por razones aun no bien claras. Una muerte que me parece que describe perfectamente la poesía del pop de la década de los 80 pero, también, de lo más solitaria.

Desde aquel momento, no solo se trataba de escuchar música sino que también, había que saberse de memoria las formaciones de las bandas, los títulos y los compositores de las canciones, los productores, el realizador de la portada, etc… Era la época de mirar y remirar la portada y los folletos interiores mientras caía una canción tras otra. Enriquecía tu cultura musical, sin más.

Diría que hay dos etapas en la vida, dos puntos de inflexión, en los que te das cuenta que te haces mayor (posiblemente haya más, pero tampoco le he dado demasiadas vueltas): el típico «cuando te das cuenta de que los futbolistas son más jóvenes que tú» y el más tardío «cuando empiezan a morirse los músicos con los que creciste». Antes no me pasaba pero ahora, en ocasiones solo escucho muertos: Gary Moore, Jeff Healey, Johnny Winter, Bon Scott, Steve Lee, Jon Lord, John Bonham, Robert Palmer, Phil Lynnot, Ronnie James Dio, Freddie Mercury, Alvin Lee, George Harrison… De todos ellos y de todos los de una lista interminable no habrá recuerdos nuevos pero, por suerte, no se borran los antiguos.

No sé si es más terrible quedarse hecho polvo en una silla pero con la cabeza bien despejada o ser un cero a la izquierda que no se entera absolutamente de nada. Como no lo he vivido en primera persona, no sé cual es el proceso. No sé si te vas enterando de que tu memoria flaquea o a medida que olvidas cosas, simplemente asimilas que las olvidas. Supongo que una vez lo olvidas todo por completo incluso olvidas que un día podías recordar.

…y es que quedarse sin recuerdos es como encender una y otra vez un mechero porque no sabes si ya lo hiciste.
Hasta Mañana!

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